Hay un momento en la vida en el que quisieras desaparecer y encerrarte en tu propio mundo. Simplemente necesitas estar solo y pensar en las cosas que te ocurren día a día. Yo me desahogo escribiendo, mucho ya he hecho llorando. Las lágrimas son una manera de votar todas las energías negativas de una manera simple, pero por mucho que lo hagas, terminarás mal, con los ojos rojos e inchados, y en mi opinión eso no es nada bueno en una chica de secundaria. Llegaremos al punto de todo esto. Existen personas que quizá te saluden con una sonrisa o comúnmente lo hagan por compromiso, pero qué, eso no es del todo bueno verdad.
Quien imaginaria que un día aparecería aquella persona, supuestamente la elegida para compartir tu dichoso camino que te falta por recorrer. No es necesario pensar en esas cosas, pero cuando ella aparece, tu mundo cambia completamente.
Muchas veces me he dicho que el matrimonio es una tontería y lo es; lo es para una persona de 15 años que no sabe concretamente qué es lo que verdaderamente significa.
Ver a esa persona tal vez provoque un sentimiento inmenso que te llene de furor, pero... verla con otra persona, puede dejarte mal parado entre la multitud.
Yo no sabía exactamente a que se referían con todo eso, pero el día en que cambió todo por ella... me dejó mucho que hablar. No me pondría histérica ni molesta, ni triste, es más ni me sentiría mal, solo me refugiaría en los actos y en especial en la sonrisa de aquél sleepwalker que me mantendría contenta día a día.
Es difícil sonreír en momentos de cólera, pero él puede sacarte una sonrisa desde lo más profundo.
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